La ruleta rusa del Amazonas y la biotecnología
Avid Gates, en su libro Energy Exchange in the Biosphere, publicó medidas precisas del efecto la radiación solar sobre la tierra.
La energía solar incidente interacciona con las nubes y la atmósfera, por lo cual sólo llega la mitad a la superficie terrestre. La fracción de la radiación incidente sobre las hojas incorporada fotosintéticamente a la biomasa vegetal es muy baja, alrededor del 1% de la radiación captada. Una planta refleja aproximadamente el 15% de la radiación que incide sobre ella, emite un 18% en forma de calor y utiliza un 1% en la producción de biomasa. El 66% restante lo invierte en el ascenso de agua de las raíces a la hoja y en la transpiración. En las hojas el agua pasa al estado gaseoso y se difunde en la atmósfera a través de poros llamados estromas. A efecto ilustrativo podemos citar que un roble de la región oriental de Francia traspira 10 litros diarios de agua, en cambio un gran árbol de la selva amazónica traspira 1180 litros diarios. En las selvas tropicales el agua se traspira a un ritmo prodigioso y se recicla en forma de lluvia en cuestión de horas.
Los árboles en el medio del Amazonas se constituyen en una estructura gigante de disipación del calor. La tala máxima de deforestación del Amazonas tiene sus picos máximos en 1995 y en el 2004 con más de 27.000 Km2 por año. En el año 2010 la tasa de deforestación llegó a 5000 Km2. En el 2005 la selva tropical del Amazonas sufrió una gran sequía que fue catalogada en su momento como un evento que sólo se produce una vez cada 100 años. Sólo cinco años más tarde otra gran sequía vuelve a suceder. La sequía del 2010 secó ríos enteros. Hoy hay una serie de evidencias por las cuales se puede estimar que casi la mitad del Amazonas (más del 40 %) podría pasar de ser una selva tropical a una sabana. Actualmente ya se ha perdido el 16-17 % del Amazonas por la deforestación, y aunque la deforestación ha disminuido recientemente, no ha parado.
En mapas de un estudio reciente de la NASA se observa la reducción del verdor en un área de unos dos millones y medio de kilómetros cuadrados, lo que significa más de cuatro veces el área afectada en la región por la sequía de 2005.
¿Puede la biotecnología hacer algo en tales circunstancias?
Los métodos de micropropagación pueden favorecer el desarrollo de árboles clonados, modificados mediante ingeniería genética para crecer rápidamente y contribuir al incremento de la superficie forestada aumentando la disipación del calor y las lluvias.
Tal vez como expresa Jeremy Rifkin en su libro El siglo de la biotecnología:
“…a la biotecnología le corresponda la difícil tarea de reinventar la naturaleza y de rehacer el mundo”
Última edición por Alberto Luis D'Andrea; 03-Apr-2011 a las 10:19
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