La cuarta revolución industrial: la neotecnocientífica
El avance integrado de la ciencia y la tecnología constituye un factor decisivo para el desarrollo social con un gran impacto sobre la humanidad. Resulta imposible en la actualidad separar el bienestar de la sociedad actual del avance integrado de la ciencia y la tecnología. No resulta menos cierto el hecho de que el cambio científico y tecnológico también está en la base de muchos de los problemas ambientales y sociales de la época. Los dos aspectos centrales señalados marcan la línea divisoria diferencial entre la tercera revolución industrial o revolución científica y tecnológica, de la postulada como cuarta revolución industrial: la neotecnocientífica. El inicio de la tercera revolución industrial está liderado por el desarrollo de la energía nuclear en la década 1940-1950, un avance importante sobre la energía predominante en la segunda revolución centrada en el consumo de gas-petróleo y sobre la primera, cuya fuente energética predominante era el carbón. Esta revolución asentada sobre la omnipotencia de la ciencia y la tecnología, y en su capacidad de automatización sin intervención humana, impactó sobre la salud mental de la población condenándola a sufrir depresiones leves o moderadas, ansiedad u otro tipo de trastornos emocionales. A ello se le suma el alcoholismo y la químico-dependencia, así como el daño a la salud mental de estados como el desempleo o la discriminación social. Hacia fines del siglo XX se agudizó la problemática de dar respuestas a las necesidades humanas primarias. Van tomando forma, en el contexto indicado, la biotecnociencia (biotecnología) y la nanotecnociencia (nanotecnología). Ambas integran ciencia y tecnología de modo de generar innovadores tecnológicos posibilitadotes de respuestas rápidas a las necesidades socioculturales. En esta nueva revolución se comienzan a desarrollar formas de generar energías más limpias renovables y de optimizar el consumo energético. La reciente resolución de cerrar en pocos años las plantas nuclerares adoptadas por varios países y lideradas por Alemania constituye un retroceder, un desplazamiento de esa ciencia y tecnología omnipotente de la tercera revolución industrial a nuevas tecnociencias centradas en el hombre y su problemática. Las tecnologías de convergencia NBIC (nano-bio-info-cognotecnología) irrumpen dando respuestas integradas a las necesidades integrales del hombre. Estamos entrando de la mano de las NBIC a la cuarta revolución industrial: la neotecnocientífica.
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