Información, internet y biotecnología.
La ilusión del crecimiento indefinido e indiferente a los problemas ecológicos entró en crisis en los años setenta. Para mantener el desarrollo de los países se comprendió la necesidad de ingresar a una sociedad del conocimiento en la cual la información ocupe un lugar central. Gradualmente se fue desarrollando una doble y secuencial revolución en la información, la de índole electrónica y la índole genética. El nuevo paradigma tecnológico de la sociedad del conocimiento puede ser simbolizado con dos de sus expresiones fundamentales: internet y la biotecnología.
Inicialmente se le otorgó una dimensión altamente estratégica a las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), pero poco a poco las contribuciones de la biotecnología a las necesidades humanas primarias como la salud, la alimentación, la energía, el medio ambiente y, su capacidad de producción de recursos naturales renovables, la ubica en la base de una nueva economía, la bioeconomía, centrada en el saber hacer a partir de la información de los genes y la transgénesis.
Los 65 millones de genes conocidos y la ingeniería genética constituyen la materia prima básica de una actividad económica que abarcará desde la secuenciación masiva de los genomas hasta biofábricas transgénicas fotosintéticas, catalizadas enzimáticamente y consumidoras de dióxido de carbono.
En poco tiempo la biotecnología se hará tan popular como internet, ambas sustentaran una economía destinada al desarrollo de los países a partir de la información necesaria para un nuevo saber hacer.
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