Moda, biotecnología y manotecnología.
Te comento que los avances tecnológicos incidirán fuertemente en la vestimenta a través de la incorporación de nuevas estructuras textiles. A la revolución iniciada con la química en el campo de los colorantes y sobre todo las fibras sintéticas que cambiaron hábitos muy arraigados en la humanidad como pasar del uso de la media seda natural a la de nylon y luego a la de lycra. Hoy se incorporan sorprendentes avances tanto biotecnológicos como micro-nanotecnológicos.
La biotecnología mediante ingeniería genética y transgénesis permite obtener variantes en plantas para producir nuevos biopolímeros utilizados en las fibras y modificar enzimas para lograr distintos acabados textiles como ocurre con la tela de los pantalones vaqueros.
Los microencapsulados permiten incorporar a los productos textiles microcapsulas en cuyo interior pueden contener desodorante, antimosquitos, agentes antimicrobianos, perfumes, agentes del cuidado de la piel como vitaminas etc., de modo de conferirle las citadas propiedades a las prendas, las que perduran aun luego del lavado.
En el campo de la nanotecnología se destaca la ropa autolimpiante basada en el efecto loto. La flor de loto venerada por el budismo tiene la peculiar característica de tener sus hojas libres de partículas de suciedad. Esto se debe a que sobre la superficie de sus hojas hay diminutas papilas con diámetro inferior a 100 nanómetros (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro) de modo de no permitir la adherencia de partículas de suciedad que son arrastradas por el agua. La nanotecnología reproduce este efecto de con nanosemiesferas incrustadas en una matriz. En forma complementaria se puede incluir en las prendas nanopartículas de plata, elemento fuertemente bactericida. De la conjunción de ambos procesos se pueden obtener prendas autolimpiantes con acción bactericida.
Como producto del triangulo del saber para el desarrollo en el siglo XXI, en cuyos vértices se encuentran la química, la biotecnología y la nanotecnología, aparecen también tejidos ecológicos y nutritivos respetuosos con el medio ambiente o desarrollos orientados hacia tejidos terapéuticos y cosméticos tal como el realizado por Lycra Body Care , es una fibra con microcápsulas que se liberan al entrar en contacto con la piel y la proveen de aloe vera, vitamina E, perfumes...
Cada vez son más los que trabajan en la creación de tejidos inteligentes, como la italiana Grado Zero Espace, a la que recurren firmas como Hugo Boss y Dolce&Gabbana, o la empresa californiana Nano-Tex, que comercializa tejidos que reducen las marcas de sudoración, repelen los líquidos o eliminan la energía estática, y que suministra sus productos a Hugo Boss, René Lezard o Marks & Spencer.
También la nanotecnología permite hacer fibras textiles que cambian de color según el tamaño y la disposición sobre el textil al variar el ángulo de incidencia del luz, por lo que una misma prenda puede cambiar de color durante el día.
Estos nuevos materiales incentivan la imaginación de los diseñadores quienes cada vez más se acercan a universidades y centros de investigación para obtener materia prima novedosa para sus desfiles de moda. Así ocurrió con el equipo dirigido por el colombiano Juan Hinestroza, investigador de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, que desarrolló diferentes prendas fabricadas con nanopartículas de oro, plata y paladio. ¿El resultado? Una tela que frena la acción de los virus y las bacterias, cambia de color y resiste el smog sin necesidad de lavarse. Junto a la diseñadora de moda Olivia Ong, y la investigadora de postdoctorado Hong Dong, Hinestroza ya creó una colección de prendas que incluye pantalones, abrigos y hasta una bufanda que ayuda a proteger la cara y el cuello de posibles infecciones.
La triología química, biotecnología y nanotecnología promete una revolución sin precedentes en prendas con importantes propiedades biofisicoquímicas y como si fuera poco también estéticamente atractivas en las pasarelas.
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