Bioeconomía, biotecnología y agroindustria.II
Nicholas Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía", expresaba “Es imposible un crecimiento exponencial indefinido en un medio ambiente que es finito”.
La concepción de la economía ortodoxa como un proceso circular de producción y consumo en el cual los recursos son inagotables hoy se encuentra muy alejada de la realidad. El proceso no es circular, sino unidireccional. Desde lo físico se visualiza con claridad que un proceso económico consiste en una trasformación continua de baja entropía a alta entropía culminando en desechos no siempre recuperables.
Transcurrieron más de 40 años desde las publicaciones críticas de Georgescu-Roegen en su Analytical Economics (1966) en los cuales todo aconteció con una gran indiferencia socioeconómica por la bioeconomía. No obstante la situación comienza a ser distinta. Ya los recursos no son inagotables y el mundo enfrenta grandes problemas como: el aumento de la población mundial de 6000 a 9000 mil millones de habitantes entre el año 2000 y el 2050 (en este momento con 7200
millones nos aproximamos a la “carga máxima de la tierra” tolerable cercana a los 10.000 millones), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos, aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad humana, una peligrosa acumulación de gases conducentes al calentamiento global, agotamiento de la energía fósil-extractiva antes abundante y barata, y un declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre.
No es de extrañar entones la cantidad de crisis económicas de los últimos años. La economía ortodoxa hace agua por todos lados y sobrevive sólo mediante el engaño. Por citar algunas: el lunes negro (1987), el tequilazo (1995) , la crisis del mercado asiático (1997), crisis de las puntocom (2000),…, hipotecas basura (2008-2009) , crisis griega-eurozona (2010).
Georgescu-Roegen siempre vislumbró la aparición de una tecnología viable para mantener la vida en el planeta en forma sustentable. No podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega responsable de robar el fuego a los dioses para dar energía a los humanos y hacerles la vida más placentera. El decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
En este contexto surge la biotecnología como la tecnología prometeica esperada por Georgescu-Roegen para paliar los problemas futuros. La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo. Se encuentra en una etapa de desarrollo acelerado impulsada fundamentalmente por las crecientes demandas para satisfacer las necesidades humanas primarias.
Aparecen términos como agrogenómica tendiente a utilizar ingeniería genética y los “agrogenes” para mejorar el rendimiento de los cultivos y producir biocombustibles en un sólo paso mediante la modificación del genoma, por ejemplo, de microalgas.
Podemos actualizar y completar la concepción original redefiniendo a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 60 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
No hay lugar para dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” esperada por la bioeconomía de Georgescu-Roegen.
El modelo económico para un futuro sustentable es la bioeconomía, su tecnociencia es la biotecnologíay su motor productivo la bioindustria.
Última edición por Alberto Luis D'Andrea; 06-May-2011 a las 16:36
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