
27-Oct-2010
|
|
Miembro Junior
|
|
Fecha de Ingreso: 22-March-2010
Mensajes: 13
|
|
Ni de RACING, ni RACISTA... la RACI! (Asignación de Responsabilidades)
Estimados colegas,
En tren de compartir experiencias o herramientas de utilidad para potenciar nuestras habilidades gerenciales, hoy le hago un lugarcito a una de mis herramientas favoritas –y una de las más efectivas también!
Antes que nada, se suele decir que para apreciar la utilidad de una herramienta, hay que poder establecer con claridad cuál es el problema sobre el cual actúa. Dicho en criollo, ¡entender para qué sirve!
Esta herramienta apunta de lleno a solucionar –o al menos paliar- un problema de los más típicos y recurrentes en la grandísima mayoría de las organizaciones: la incorrecta o poco efectiva asignación de responsabilidades, que se materializa en las famosas “zonas grises”. Zonas grises en las cuales nadie cumple con una tarea porque supone que “otro” la hará; o zonas grises en las que más de una persona hace lo mismo, solapando y duplicando esfuerzos y recursos.
A mi modo de ver las cosas, este tema es como el dolor de muelas. ¿Quién no lo ha sufrido alguna vez? El que haya “zafado”, realmente puede considerarse un afortunado.
La buena noticia es que, a diferencia del dolor de muelas, en que la solución de fondo consiste en pasar por el dentista y hacerse un conducto o una molestísima extracción, en este caso la solución puede conseguirse de forma bastante simple, directa e indolora , con la herramienta denominada Matriz RACI. Es una técnica participativa, que involucra a los mismos participantes de los procesos de la organización, y ayuda a pensar y analizar juntos la asignación de roles y responsabilidades. ¡Metodología participativa y efectiva, el combo ideal!
A quien le interese conocerla un poco más, les dejo el link de un artículo de mi autoría, titulado "Antón Pirulero, cada cual atiende su juego", en el cual describo y ejemplifico su uso.
Y a aquellos que ya la hayan conocido o utilizado, les propongo que sumen su opinión sobre la misma, tal vez contando algún caso de éxito (o por qué no, un fracaso) para enriquecernos a todos.
¡Éxitos!
Christian Longarini
|