Hay una máxima del mundo del marketing que dice así: a los marketineros no les gustan los números. No tengo elemento cuantitativos para apoyar esa frase pero desde ya adelanto que es muy malo que esto sea así. En los hechos, los
que miden le sacan ventajas a quienes no miden. Y me atrevo a decir que esto pasa en muchas áreas de la vida. Cuando trabajé en
Unilever me di cuenta de la importancia de
medir las acciones de marketing. No estamos haciendo ecuaciones con poco significado (aparente), sino que estamos haciendo números para que nuestra acción tenga la mayor efectividad posible.
Ayer estuve estrenando el formato de
consultoría on line con un viejo cliente que se mudó lejos de Montevideo. Aprovechando las bondades de la tecnología de
Skype, no hubo grandes diferencias frente a nuestros debates off line. Dije debates si, porque la consultoría es en definitiva
el arte de provocar. En nuestro encuentro de ayer, el cliente no lograba darse cuenta donde estaba fallando en el área comercial. Todos sus indicadores eran superiores a los de 2009. Midiera lo que midiera, todo era mejor, menos la facturación. Entonces empezamos a estudiar qué estábamos midiendo y con qué indicadores. Vale decir que todos eran porcentajes. La eficiencia de los presupuestos presentados frente a los aceptados, por producto y por procedencia, eran mejores que antes. Lo que no tenía ese conjunto de indicadores eran
valores absolutos. ¿Cuántos presupuestos concretos significan esos porcentajes?. La clave estaba en que todas las cifras eran sensiblemente menores a las de 2009, al margen de que la eficiencia había mejorado, la eficacia (alcanzar objetivos) había empeorado. Lo dicho, marketinero pero medidor. Siempre ayuda !! Lee más en
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