Por Hugo Pardo Kuklinski. Autor de digitalismo.com y Visiting Professor de Stanford University.
A una semana del lanzamiento de
Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food (ver
crónica de MATERIABIZ) la respuesta viral ha sido sorprendente: 50.000 libros bajados en siete días. El eje de este artículo es volver sobre ciertas ideas del libro centradas en el capítulo de las críticas.
Si se quiere un análisis sin ingenuidad sobre el Planeta Web 2.0, es necesario recordar ciertas variables. Aquí me limitaré a cinco nociones, aunque en el libro se reflejan algunas más.
1) El negocio de la era de la información gira alrededor de la obsolescencia planificada y de la re-creación constante de productos y aplicaciones en un espiral sin fin donde casi todo son intereses y políticas comerciales.
Así, resulta difícil encontrar comparaciones honestas entre tecnologías, porque gran parte de la industria está implicada en asegurarse mercados y en algún caso en impedir que productos más económicos y eficientes compitan en mercados cautivos.
Es necesario tomar nota de la confusión tecnofóbica del progreso infinito, ya que en esa postura el consumidor / ciudadano pierde capacidad de elección, y por ello, tampoco alcanza a valorar con certeza los beneficios del servicio y sus derechos de uso.
Toda comprensión de la historia de las tecnologías debería trascender las lecturas inocentes y exultantes, ya que las mejores tecnologías y usos para el bien público no fueron (ni son siempre) las mejores para el beneficio corporativo. Wolton (2000) propone diferenciar la lógica de los intereses con la lógica de los valores ya que, no en pocas oportunidades, la evolución trae retroceso.
2) En la mayoría de los casos, los usuarios no utilizan las aplicaciones Web 2.0 con el mismo fin para el que fueron creadas, sino que las reconstruyen según sus necesidades y prácticas sociales, haciendo que la industria tenga que adaptarse a demandas no previstas originalmente.
Esto refuerza a la propia aplicación a tono con un darwinismo digital de supervivencia de las mejores herramientas. Se trata de un desarrollo y una competitividad económica que pasa irremediablemente por la alfabetización digital. A priori no repercute en una mayor igualdad social ni una distribución más justa de las ganancias y de los bienes, sino que potencia la inequidad, excluyendo aún más a los ya excluidos de la generación anterior.
En Digital Nation (2004), Wilhelm dibuja un panorama transparente sobre la alfabetización digital y sus zonas de exclusión en los Estados Unidos. El autor propone una sociedad más eficiente, pero inclusiva, ya que el analfabetismo digital (como un nuevo formato de discriminación) puede ser letal en grupos sociales ya marginados a pertenecer a un menos competitivo mercado analógico offline. En este mercado, el bajo nivel educativo repercute en incapacidad para buscar información, escogerla, producirla o interactuar con todo tipo de interfaces digitales.
3) Una tercer idea valiosa de juicio crítico es la paradoja de la indigencia informativa de Wolton (2000) emparentada con la cultura de fuentes difusas de Simone (2000).
Entre los logros más relevantes de la
sociedad de la información se halla la facilidad con que el individuo se puede documentar, mantenerse informado e intercambiar conocimientos. Sin embargo Wolton señala que el problema actual es la voluntad real de comprensión entre las personas, la carencia de una cultura común de respeto y la manipulación por sobreabundancia informativa.
Una noticia dicha por múltiples canales se reconoce como verdad, aunque esos medios respondan a intereses comerciales similares e ilegitimen el punto de vista del emisor de la información. Si bien se disfruta de una disponibilidad de información que era impensable unos años atrás, se requiere de una alfabetización digital profunda (es decir; nuevamente acceder, administrar, integrar, evaluar y crear información), para no resultar confundidos en un entorno de gran escasez de atención.
Existen múltiples fuentes de información, aunque pocas voces son independientes. Leer o ver una decena de veces el mismo abordaje de una noticia no es estar más y mejor informado.
4) Aunque se cuenta con grandes posibilidades de comunicación, se vive, se piensa y se escribe en formato beta, un tipo de pensamiento de corto alcance que dificulta distinguir entre conocimiento y ruido.
Más información con menos rigor es igual a mayor confusión. En tal sentido, la principal destreza que la educación en los
países desarrollados debe entregar a los individuos, es la capacidad de filtrar contenidos, ante un panorama de redundancia informacional extrema.
Soderqvist y Bard (2003) señalan que las personas sólo actúan y evalúan la realidad desde la percepción de lo que se recibe desde los grandes medios, lejos del pequeño entorno (el único del que se puede obtener una impresión directa) en el que las propias personas viven. Nada indica que las aplicaciones Web 2.0 contribuyan a prevenir esa indigencia informativa.
A priori, la funcionalidad de
Google, las etiquetas y el XML, entre otras tecnologías, pueden contribuir a cierto orden, aunque en muchos casos es la ilusión de un orden de los grandes nodos, relegando a la invisibilidad a los pequeños emisores críticos.
Sunstein señala que la libertad “no sólo consiste en satisfacer las preferencias, sino también en la oportunidad de tener preferencias y creencias formadas en condiciones decentes;(...) formadas tras haber estado expuestos a una cantidad suficiente de información y también a una cantidad adecuadamente amplia y variada de opciones.” (2003: 56)
5) Haciendo gala de la posibilidad de triunfar en un entorno mediático con tantas debilidades, aparecen en escena los charlatanes y predicadores.
Si no existe tiempo de atención para una reflexión madura y predominan ideas de corto alcance, el escenario está servido para estos actores y las aplicaciones de escritura colaborativa e inteligencia colectiva potencian su protagonismo.
Señala Frankfurt (2006) que el bullshit sólo propone palabras o acciones pretenciosas sin ningún deseo de expresarse con la verdad, casi con indiferencia de ella. Lo cierto es que en algunas sociedades, el bullshit llega a ser un cáncer social que deteriora al máximo la confianza en los grupos de poder (políticos, funcionarios, periodistas, eclesiásticos, empresarios, medios, etc.).
En la misma línea crítica opina Carr en su artículo The amorality of the Web 2.0 (2005) y Keen en The cult of the amateur (2007). Este autor opina que el culto a lo amateur que se vive hoy en la red, así como la producción masiva de contenidos resultante está creando una selva de mediocridad que perpetúa un nuevo ciclo de desinformación, distorsiona y corrompe la conversación cívica.
Amateurismo y charlatanería conviven en la escritura colaborativa de la Web 2.0. Si bien se trata de herramientas de alta productividad para formar comunidades, en muchos casos no aportan calidad a nivel de contenidos, sólo experiencias de producción no-profesional, poco fiables.
Un sistema de publicación eficiente y de fácil uso no hace a un adolescente cineasta, ni a una persona periodista. Entre las virtudes que debe poseer un
periodista, preexistentes a la Web 2.0, se encuentran una potente visión global y crítica de la realidad y sus matices, buena redacción, iniciativa y creatividad para investigar, desenfado para encontrar la noticia, búsqueda del contexto y de las causas que explican lo que sucede y capacidad para tomar distancia de los intereses de su propio medio.
Para alertar al lector, quiero destacar que
Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food no es sólo una visión crítica sobre la Web colaborativa, sino un punto equidistante entre apocalípticos e integrados que nos permita pensar hacia delante, tomando distancia de las herramientas y apropiándonos convenientemente de ellas en pos de una sociedad más eficiente e igualitaria.
Hugo Pardo Kuklinski (
www.digitalismo.com)
Experto e investigador en desarrollo de aplicaciones web institucionales. Doctor en Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor Titular de la Universitat de Vic, en Barcelona. Autor de
Web 2.0. ¿Inteligencia colectiva o medios fast food?
Lecturas referenciadas en el artículo.
Carr, Nicholas. 2005.
The amorality of Web 2.0.
Keen, Andrew. 2007. The cult of amateur. How today’s internet is killing our culture.
Double Day/Currency. New York. Frankfurt, Harry. 2006.
On Bullshit. Sobre la manipulación de la verdad. Paidós Contextos. Barcelona. Simone, Raffaele. 2001.
La Tercera Fase. Formas de saber que estamos perdiendo. Taurus Pensamiento. Madrid. Soderqvist, Jan; Bard, Alexander. 2003.
La netocracia. El nuevo poder en la red y la vida después del capitalismo. Prentice Hall. Madrid. Sunstein, Cass. 2003.
República.com. Internet, democracia y libertad. Paidós. Barcelona. Wilhelm, Anthony. G. 2004.
Digital Nation. Toward an inclusive Information Society. MIT Press. Cambridge, Massachussets. Wolton, Dominique, 2000. Internet ¿Y después?. Gedisa Editorial. Barcelona.