La población de los países ricos envejece. Los baby-boomers entran en sus años dorados. Véamoslo en cifras. En el 2003, la industria de la salud movió unos 600 mil millones de dólares en todo el mundo. Sólo en los Estados Unidos, las ventas de medicamentos treparon de 14 mil millones en 1980 a 220 mil millones en el 2003.
Las
tendencias demográficas están dibujando el nuevo mapa para la economía de la salud del siglo XXI. En el artículo
The Business of Healthcare Innovation, el profesor de
Wharton Business School, Lawton Robert Burns, ofrece una perspectiva sobre las tendencias futuras.
Al igual que en el
negocio tecnológico, existe una tendencia hacia la convergencia de las distintas ramas del conglomerado de la salud: laboratorios, fabricantes de equipos médicos y biotecnológicas estrechan sus relaciones. Cada sector aprende las operaciones de los otros y se apoya en las investigaciones de los demás a la hora de desarrollar los propios productos.
Precisamente, la cuestión de I + D es uno de los aspectos centrales del negocio. ¿Por qué los laboratorios, cuyas investigaciones contribuyen a salvar vidas, son tan criticados por los consumidores?
En el mercado existe un cierto resentimiento hacia los altísimos precios de los nuevos medicamentos que ponen en aprietos a los servicios públicos de salud y empujan al alza los
costos de los seguros médicos privados. De hecho, la mayor parte del aumento de los costos de los hospitales es consecuencia del aumento de los precios de los medicamentos. ¿Se trata de la desmedida ambición de los laboratorios?
En realidad, advierte el especialista, los altos precios son una parte inseparable del arriesgado modelo de negocio farmacéutico. En promedio, por cada 100 proyectos de investigación que comienzan, sólo dos o tres productos llegan al mercado. El proceso de desarrollo puede durar hasta 12 años.
Por lo tanto, señala el artículo de Wharton, el modelo de negocio de la salud es extremadamente difícil de financiar. Cuando un medicamento es un éxito, la empresa intenta exprimirlo al máximo para compensar todo lo invertido en el otro 99 por ciento de los productos que no han llegado al mercado.
De la redacción de MATERIABIZ
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