
Veníamos a toda máquina. Gran 2005 para la economía global. El 2006 pintaba igual. En año nuevo, los ejecutivos de los cuatro rincones del mundo chorreaban confianza y brindaban con champagne. Pero nada es para siempre. De pronto, datos negativos sobre la inflación norteamericana. Suba de tasas. En mayo,
derrumbe de la bolsa. El champagne de nuevo a la heladera (pero no en todos lados).
El artículo
Global Survey of Business Executives: Confidence Index de la consultora
McKinsey presenta los resultados de
una encuesta que releva la confianza en el futuro de más de 3000 ejecutivos de las principales empresas multinacionales.
El resultado: los máximos dirigentes corporativos globales
son menos optimistas que hace unos pocos meses sobre la evolución de sus negocios.
Los países avanzados enfrentan las perspectivas más sombrías. Los
ejecutivos globales declararon que, en sus planes de expansión para los próximos meses, Europa y los Estados Unidos son las últimas prioridades. Ahora están en
posición de "wait and see". Ninguno quiere tomar una decisión que comprometa grandes recursos hasta que no se despeje el panorama.
Pero no todos han guardado el champagne en la heladera. En las tierras de Buda, la serenidad sigue dominando. Los
ejecutivos indios son los
más optimistas (concretamente, 10 puntos más optimistas que el promedio). Sus empresas siguen adelante con los planes de expansión y contratación. Tres de cada cuatro compañías proyecta ampliar su plantel profesional en los próximos meses.
China, por la misma senda. El 60 por ciento planea ampliar las operaciones. La confianza sigue alta en Oriente.
En definitiva, advierte el estudio de
McKinsey, mucho ha cambiado desde los descorches masivos de champagne de principios de año. Tras el descalabro financiero de mayo, la
incertidumbre se ha instalado en los altos despachos corporativos. Muchos ejecutivos cambian el champagne por el agua mineral. Claro, excepto en China e India. Allí, la música no ha dejado de sonar.
De la redacción de MATERIABIZ
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