Por años, e incluso hasta hoy, el sueño de muchos estudiantes de ciencias económicas era conseguir un puesto en alguna de las
grandes consultoras globales de estrategia. McKinsey, Boston Consulting Group, Booz Allen Hamilton y Bain & Company eran (y siguen siendo) las preferidas de los jóvenes graduados.
Sin embargo, en la investigación
New Approaches to Strategy Consulting (2005), publicada por la escuela de negocios francesa de
INSEAD, el experimentado consultor Marc Kitten, advierte que
el mercado está cambiando drásticamente.
El negocio de la consultoría estratégica nació hacia fines del siglo XIX, cuando firmas de contabilidad, legales y de ingeniería comenzaron a ofrecer asesoramiento a empresas en la pujante economía norteamericana. A principios del siglo XX, James McKinsey fundó la prestigiosa consultora que lleva su nombre. En 1914, Booz Allen Hamilton entró en el negocio. En la década del sesenta, se sumó el Boston Consulting Group. Finalmente, en los setenta, Bain & Company se constituyó en la cuarta de las grandes consultoras que las principales corporaciones suelen contratar cuando buscan asesoramiento estratégico.
Por años, advierte Kitten, el éxito de estas consultoras se ha basado en su acceso a información privilegiada y los mejores analistas. Sin embargo, señala el especialista, desde mediados de los noventa,
una serie de cambios en el mercado desafía las viejas recetas:
1) El factor "talento"
El negocio de la consultoría se basa en el talento. Contratar una consultora estratégica es, básicamente, contratar talento externo a la empresa. Pero, en los últimos años, muchas firmas han internalizado la capacidad de análisis. Ahora, pueden evaluar sus propios proyectos y no son tan dependientes de consultoras externas.
2) El factor "costo"
El talento es caro. Por lo tanto, la consultoría es costosa. En un escenario de creciente volatilidad, ya no queda claro cuál es el aporte que puede realizar una consultora estratégica. Constantes cambios en la coyuntura pueden hacer que ese costosísimo informe de McKinsey quede obsoleto de un día para otro y no llegue nunca a implementarse.
3) El factor "competencia"
En un mundo que se especializa cada vez más, donde surgen nuevas actividades y donde bajan los costos de obtención y circulación de información, nuevos competidores entran al mercado. Hoy, muchas consultoras pequeñas especializadas en nichos específicos están arrebatando porciones de mercado a los gigantes.
Imagine que usted es el CEO de una biotecnológica especializada en la producción de alimento para tortugas. Usted necesita evaluar un proyecto de inversión. ¿A quién contrataría? ¿A Booz Allen Hamilton o una pequeña consultora especializada en biotecnología? Es cierto, Booz Allen tiene un nombre y años de experiencia. Pero, ¿qué tanto sabe sobre biotecnología? La otra le cobra muchísimo menos y se especializa en lo que usted necesita.
En definitiva, ¿cuál es el futuro de las grandes consultoras de estrategia? ¿Es este el fin de McKinsey, Booz Allen, BCG y Bain? "No", dice el experimentado investigador del INSEAD, "las consultoras tradicionales seguirán siendo jugadores importantes como competidores y fuentes de nuevas ideas". Pero no tendrán que dormirse en los laureles de su buen nombre. Para sobrevivir, tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias. A su alrededor, cientos de pequeñas firmas estarán mordiéndoles los talones.
De la redacción de MATERIABIZ
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