
El puesto del ejecutivo suele ser codiciado dentro de las organizaciones por su responsabilidad y poder de decisión. Pero para alcanzarlo (y mantenerse en él), se requieren cualidades muy precisas. Según el artículo The
Executive Mindset de
Harvard Business School, un ejecutivo exitoso piensa en torno a tres ejes.
1) Pensamiento vertical
En general, quienes llegan a puestos gerenciales han ascendido desde abajo, tras
acumular experiencia en todos los niveles de la organización. El gerente ha vivido "en carne propia" las aspiraciones, metas y preocupaciones de los trabajadores que ahora dirige. Y debe tenerlas muy en cuenta en sus decisiones.
La tarea del ejecutivo no consiste en realizar los trabajos operativos sino en guiar a sus colaboradores en la búsqueda de maneras de mejorar el desempeño. El buen ejecutivo contrata a la gente correcta y formula las preguntas correctas para que los trabajadores encuentren las respuestas.
2) Pensamiento horizontal
El buen ejecutivo no se preocupa únicamente por obtener buenos resultados dentro de su departamento sino que
comprende las interacciones entre las distintas unidades de negocios que contribuyen a los resultados globales de la organización.
La capacidad de tener una
visión global, advierte el estudio de Harvard, debe ser muy valorada a la hora de elegir una persona para un puesto ejecutivo. En el sector bancario, algunas personas con doctorados en Finanzas alcanzan rápidamente posiciones de mando aunque carecen de las habilidades necesarias. Es cierto, el conocimiento específico es importante. ¿Cómo podría una persona sin formación en finanzas ser CFO de una corporación?
Sin embargo, el ejecutivo exitoso se destaca por una visión global que excede los límites de su departamento y alcanza los intereses globales de la corporación. El CFO sabe que una medida que mejoraría la performance financiera de la empresa puede ser perjudicial para el departamento de Marketing. Y tiene en cuenta esta restricción dentro de su decisión.
3) Perspectiva temporal
Por último, advierte el estudio de Harvard, el
buen ejecutivo tiene
la capacidad de tomar decisiones críticas en poco tiempo. Y, como si fuera poco, en estas decisiones debe conciliar corto, largo y mediano plazo.
De la redacción de MATERIABIZ
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