MATERIABIZ: En las empresas suele haber una
alta rotación de ejecutivos de recursos humanos. ¿En qué medida puede pensarse en elaborar una estrategia coherente en medio de tantos cambios?
LAFFRANCONI: El cambio de gerentes y directores de empresas es natural porque se cumplen ciclos. La gente quiere crecer y tomar otro protagonismo en los distintos lugares de la organización.
Sin embargo, a pesar de los cambios de personas, hay que privilegiar ciertas prácticas y políticas que puedan sostenerse en el tiempo. La coherencia de políticas de capital humano debería impregnarse en el espíritu de la cultura corporativa.
Esto no es un objetivo sencillo. Sin embargo, puede lograrse si se toma conciencia de que el costo de la rotación es muy alto. La inversión que hace una empresa en materia de
aprendizaje es muy importante. Y también es alto el costo de atraer talento.
Por eso, la coherencia en la política de recursos humanos es muy importante. Es la forma de atraer y retener talento evitando pagar los altos costos de la rotación.
MATERIABIZ: Ya que hablamos de atraer talento... Muchas empresas, incluso el Citigroup, tienen programas de jóvenes profesionales. ¿Dan resultados?
LAFFRANCONI: Yo creo que son útiles siempre y cuando no sean modas. Los programas de jóvenes profesionales sirven cuando están bien balanceados. Es decir, cuando hay personas dentro del área de recursos humanos y en la línea que realizan un seguimiento de los jóvenes y les brindan la posibilidad de rotar en todas las áreas de la compañía, para que conversen con los distintos
líderes.
Es importante mantener una comunicación fluida con los jóvenes que participan del programa. Bien balanceado y con expectativas controladas, los programas de jóvenes profesionales pueden ser iniciativas muy importantes para captar y desarrollar talentos.
MATERIABIZ: ¿Cuál es la importancia de controlar las expectativas de los jóvenes profesionales?
LAFFRANCONI: Mucha gente joven y talentosa tiene oportunidades de crecimiento muy importantes. Algunos las concretan. Otros, no. Muchos jóvenes trabajadores son extremadamente ambiciosos.
Es bueno darle a los jóvenes profesionales espacios de exposición en la compañía. Es bueno que estén en contacto con altos ejecutivos para que vayan aprendiendo el negocio. Sin embargo, también hay que brindarles espacios de reflexión y de contacto con la realidad.
No es sencillo que una persona de 27 o 28 años con una maestría y excelentes habilidades pueda ascender rápidamente. Hay tiempos de maduración naturales. En la medida que desde el departamento de recursos humanos y en sociedad con la línea de conducción, se les brinde las herramientas para que vayan manejando estas expectativas, los jóvenes talentos podrán alcanzar un equilibrio sin llegar a la frustración y posiblemente al abandono de la empresa. Si esto puede concretarse, sin dudas serán los líderes del mañana.
De la redacción de MATERIABIZ
redaccion@materiabiz.com