Patricio, un exitoso consultor de empresas, estaba viendo un partido de fútbol de su hijo. Pero no lograba concentrarse en los tacos y gambetas. Mientras su hijo regaba la cancha de sudor, él pensaba: "Estas horas me están costando unos cuantos pesos".
Abogados, consultores y psicoanalistas, entre otras profesiones, suelen facturar sus servicios por hora, una costumbre que puede tener consecuencias indeseables.
Según el artículo
Time IS Money When You're Paid by the Hour de
Stanford Graduate School of Business, quienes cobran por hora de trabajo suelen tomarse literalmente el viejo dicho "el tiempo es dinero" hasta el punto en que suelen medir el tiempo, no en horas y minutos sino en unidades monetarias.
Veamos un test propuesto por el super gurú de Stanford,
Jeffrey Pfeffer. ¿Cuál de las opciones prefiere usted?
a) Trabajar menos horas que hoy y ganar menos dinero
b) Trabajar el mismo número de horas que hoy y mantener su ingreso actual
c) Trabajar más horas que hoy y ganar más dinero
En el experimento de Pfeffer, la mayoría de los trabajadores que cobran por hora eligieron la opción c.
Esto podría no tratarse más que de una curiosidad si no fuera por sus potenciales efectos perversos. En efecto, según los investigadores, esta manera de considerar el tiempo es una vía rápida hacia la adicción al trabajo.
A diferencia de los asalariados de ingreso fijo, quienes cobran por hora tienen una percepción completamente nítida de los costos de oportunidad del
ocio. Para ellos, una hora de paseo con su hijo es X cantidad de dinero que se deja de percibir.
De hecho, una investigación de la universidad inglesa de Warwick calculó que el valor promedio de un minuto de trabajo en Gran Bretaña es de 0,15 dólares. Entonces, cepillarse los dientes cuesta 0,45 dólares. Lavar el auto a mano, nada menos que 4,50 dólares.
De esta forma, a la hora de hablar de incentivos monetarios, no sólo importa cuánto cobramos sino cómo percibimos lo que cobramos. Aunque el ingreso final sea el mismo, para nuestra estructura mental, no es lo mismo cobrar 1000 pesos por mes que 12.000 pesos por año. Y, en el caso de quienes facturan por hora, la diferente percepción mental del ingreso puede tener efectos perversos.
De la redacción de MATERIABIZ
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