¿A qué jefe le agrada encontrar a sus empleados conversando en los pasillos? De hecho, la mayoría cree que un trabajador que no está con la mirada fija en la pantalla es un trabajador que no está produciendo. ¿Es realmente así? Veamos...
Para averiguar qué es exactamente lo que se debate en las charlas de pasillo, un grupo de antropólogos instaló micrófonos en los lugares típicos de reunión de los empleados.
Tras analizar las grabaciones, concluyeron que un 14 por ciento del tiempo, los trabajadores intercambiaban los tradicionales rumores de oficina: "Estoy seguro de que el jefe
se acuesta con su secretaria" o "parece que se viene una
reestructuración". También abundaban comentarios del estilo "Boca pudo haber ganado el superclásico pero le faltó precisión para definir en el primer tiempo" o "creo que Diego ganará el Gran Hermano".
Sin embargo, el 86 por ciento restante del tiempo, las conversaciones giraban en torno a cuestiones centrales del negocio como, por ejemplo, nuevas ideas y enfoques para incrementar la eficiencia y mejorar el
servicio al cliente.
Según un
artículo de la
American Management Association, las informales reuniones de pasillo suelen ser más instructivas que los aburridos manuales oficiales y los
cursos de capacitación de la compañía. En estas charlas es donde mejor circula información vital sobre los distintos proyectos y donde, inconscientemente, se plantan las semillas de innovadoras ideas.
Xerox, por ejemplo, lo comprendió perfectamente. Un buen día, sus managers ordenaron una consultoría para incrementar la productividad de su servicio técnico. A través de un análisis de comportamiento, los consultores descubrieron que los empleados pasaban más tiempo reunidos alrededor de la máquina de café que atendiendo clientes.
Muchos managers seguramente habrían puesto el grito en el cielo. Los más duros quizá hasta habrían echado a algún empleado como "medida ejemplificadora".
¿Qué hizo Xerox? Exactamente lo contrario. Intentó convertir esta aparente debilidad en una fortaleza.
En la máquina de café de su centro de investigaciones de Palo Alto, Xerox instaló un curioso software. Cada vez que un empleado se servía un café, la expendedora enviaba una señal a las computadoras de los demás técnicos para advertirles que un colega estaba en el área de descanso. Así, muchos empleados de distintas partes del edificio dejaban sus actividades y llegaban para conversar.
La empresa también instaló un pizarrón donde los técnicos podían anotar las ideas que iban surgiendo en las reuniones informales. Así, cuando algún desprevenido pasaba por la zona, veía lo que sus colegas habían estado discutiendo antes (y quizá sumar su propia creatividad).
En definitiva, sostiene el artículo de la American Management Association, es momento de desterrar la mentalidad de que las reuniones de pasillo son pérdidas de valiosos minutos en conversaciones sobre nimiedades.
Recuerde muy bien esta estadística. En estas conversaciones, casi nueve de cada diez minutos se dedican a debatir sobre el negocio. Muchas empresas están empezando a entenderlo y están mejorando sus áreas de descanso para que los empleados pasen más tiempo en ellas. En última instancia, quizá unos minutos compartiendo un café con un colega sea infinitamente más productivo que las interminables reuniones o las largas horas con la mirada fija en el monitor.
De la redacción de MATERIABIZ
redaccion@materiabiz.com