"
IBM estimó que sus ingresos aumentarán un 15% en el próximo trimestre", "
GM revisó hacia la baja sus estimaciones de ganancias". Estas frases son parte de la vida cotidiana de los operadores de los mercados de capitales. Cualquiera puede leerlas a diario en Bloomberg, CNN y demás servicios de información financiera.
La costumbre de brindar
previsiones de ingresos comenzó en la
década del 70, cuando algunas grandes compañías comenzaron a comunicar sus estimaciones a selectos grupos inversores. El fenómeno se generalizó en los días del boom bursátil de los 90. Sin embargo, ahora
la tendencia se está desacelerando. Citigroup,
Ford y
Google son algunas de las que eligieron no dar estimaciones de ingresos tan frecuentes. Así, se ha lanzado un debate sobre la conveniencia de esta costumbre.
Recientemente, la prestigiosa consultora
McKinsey publicó una encuesta a 124 ejecutivos de corporaciones que cotizan en bolsa para conocer sus opiniones acerca de la publicación de estimaciones de ingresos futuros.
¿Cuál es la frecuencia de los anuncios?
La mitad respondió que sus compañías brindan estimaciones trimestrales de ingresos.
¿Por qué lo hacen?
Tres de cada cuatro ejecutivos declararon que el principal objetivo es satisfacer las demandas de analistas. Otros, alegan que la práctica es importante para mantener una comunicación fluida con los inversores. Por último, algunos señalaron que la publicación de estimaciones ofrece a los directivos un fuerte incentivo para cumplirlas y mantener la confianza de los accionistas.
Entonces, si la publicación de estimaciones de ingresos es tan útil,
¿por qué abandonarla?
La gran mayoría respondió que consume muchísimo tiempo y esfuerzo de la organización. Una minoría presentó otro argumento: se genera un sesgo hacia los objetivos de corto plazo en contra de las prioridades estratégicas de largo.
Sin embargo, alega
McKinsey, aunque muchos se estén convenciendo de que la publicación de estimaciones de ingresos pueda resultar contraproducente, no es para nada sencillo deshacerse de ellas una vez que han sido implementadas pues su eliminación reduce la cobertura de los analistas y la visibilidad pública de la compañía.
En definitiva,
¿sí o no a la publicación de las estimaciones de ingresos?
Los ejecutivos
no llegan a un consenso. Lo único que parece seguro es que esta práctica se ha convertido en una costumbre difícil de romper. Si bien muchos desconfían de sus beneficios, pocos están dispuestos a dar el paso. Por ahora, sigue dominando la inercia.
De la redacción de MATERIABIZ
redaccion@materiabiz.com