POR SANTIAGO NAIRU
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La crisis de deuda en Estados Unidos
Con las primarias republicanas y las elecciones presidenciales de fin de año asomando, se calienta el debate congresal frente a la suba del techo de la deuda. ¿Cómo se llegó al actual situación? ¿Qué medidas se tomaron y cuáles fueron los resultados?

Por Santiago Nairu*

La centralidad que adquirió la crisis de deuda europea a finales de 2011 nos ha hecho olvidar que Estados Unidos, donde todo empezó allá por el 2007 con la crisis subprime, no sólo no ha salido de la crisis sino que el “aire” conseguido con las medidas de excepción tomadas amenaza con volverse asfixiante.

El año pasado, el debate en el Congreso sobre la crisis de la deuda tuvo su desenlace con la resolución de subir el techo de la deuda en 2.1 billones (millón de millones) de dólares. El miércoles 18 de enero, contra esa decisión, la Cámara de Representantes votó en contra de un tramo de ese aumento, de 100.000 millones de dólares.

La votación no conlleva directamente un peligro para el gobierno demócrata ya que el Senado es controlado por los azules y, además, con que Obama esté en contra basta (hay veto presidencial). Sin embargo, esto implica que la crisis política sobre el punto se reabre luego del frágil acuerdo del año pasado, en un contexto en el que no sólo los republicanos compiten contra los demócratas, sino también entre sí para ver quién es más republicano.

Un poco de historia sobre la crisis de deuda

Hoy la deuda americana es de 15,25 billones de dólares (para que se den una idea, más de 41 veces el PBI de Argentina). Se puede ver cómo va aumentando desde aquí. ¿Cómo se llegó a esta situación? Bueno, estructuralmente, porque Estados Unidos es un país deficitario: compra muchísimo más de lo que vende, y lo financia con endeudamiento. Las impresionantes reservas en dólares de China (su principal proveedor) son la contrapartida de la aún más impresionante deuda estadounidense.

Sin embargo, esta situación se aceleró a través de los planes de política económica y monetaria que el gobierno de Estados Unidos implementó para combatir (echar más leña al fuego sería un término más apropiado) la crisis económica desatada en 2007. La FED (Banco Central de los EEUU) implementó los llamados QE´s (por quantitative easing, es decir “expansión cuantitativa”). Básicamente, darle a la maquinita. Pero como “darle a la maquinita” no suena muy legal ni registrable en un balance del Banco Central del principal país del mundo, la forma que tomó la emisión monetaria fue a través de la masiva compra de bonos del tesoro norteamericano, o sea emisión de deuda pública.

A fines de 2008 la FED compró los activos “tóxicos” (sin valor) de los bancos y aseguradoras a precio de mercado, bajó la tasa de interés a 0,25% y comenzó un inmenso programa de compra de bonos del tesoro norteamericano (conocido como QE1). Estas medidas, fueron reforzadas en 2010 con el llamado QE2: un nuevo programa de progresivas compras de bonos del tesoro. Es decir que la FED se “chupó” los activos sin valor del mercado financiero, inyectó billones de dólares al mercado y endeudó al estado hasta llevarlo al límite de su capacidad legal. La expansión de la base monetaria (dinero circulante en la economía) fue brutal, triplicándose en dos años y medio, pasando de U$S 800 mil millones a finales de 2008 a U$S 2.5 billones en 2011.



Con esto, lo que hizo la FED fue funcionar como vaciadero de basura de los bancos quebrados y, como los dólares emitidos fueron en su mayoría a parar a bancos centrales y privados externos a Estados Unidos (europeos, asiáticos, Brasil, Argentina, etcétera), el aumento de la reservas en dólares de todo el mundo fue la contrapartida de este proceso.

Pero esto no solucionó la crisis, por el contrario, la estatizó y la profundizó. La FED, por haber expandido su balance, ha bajado el porcentaje de patrimonio sobre el total de activos de hasta el 2%, llegando a un nivel de apalancamiento de 51 a 1, cuando el que tenían los bancos, previo al colapso de la burbuja de 2008, era de 30 a 1. “Si el valor del balance de la Fed cayera sólo el 2%, éste sería aniquilado”, dijo Michael Pento, economista de EuroPacific Capital (The Daily Ticker).

Empujando el techo hacia arriba: del QE a la crisis política

Hoy, producto de esta política, el endeudamiento del Estado ha llegado a límites inimaginables. Muchos economistas han hablado de que, por tener la posibilidad de emitir en dólares (moneda global) y de contar con la confianza del mercado, Estados Unidos podría endeudarse ad infinitud. Sin embargo, evidentemente no contaban con la crisis política.

El problema, no parte del número de la deuda, sino de los efectos de esta política: la situación económica en Estados Unidos, en las variables fundamentales como el nivel de empleo y déficit, no se ha movido. Si bien en las últimas semanas, se vivió un “veranito” producto de la revelación de buenos datos (el desempleo cayó al 8.5%, el nivel más bajo desde 2009), el semanario inglés The Economist, alerta el 14 de enero: “La noticia no es tan buena como parece. Las empresas de entrega de paquetes han añadido 42.000 empleados, una gran proporción de los cuales fueron despedidos sin duda una vez que la temporada de compras navideñas por Internet se terminó. (…) La caída en la tasa de desempleo se debe también en gran parte al crecimiento extrañamente bajo en la fuerza laboral, una señal preocupante sobre el vigor subyacente de la economía.” Tener estos resultados frente a la magnitud de las medidas y los costos asumidos es sinónimo de fracaso.

En este marco, el debate congresal frente a la deuda erosiona la figura de Obama. El aumento del límite de deuda estuvo en peligro a mediados del año pasado, poniendo en riesgo de default a la principal economía del mundo. El techo de la deuda fue finalmente subido, pero los republicanos demostraron que quieren hacer al Presidente enteramente responsable del aumento de la deuda pública.

Ubicándonos en el año electoral, se entiende la crisis política que esto engendra. Los republicanos vienen de ganar las elecciones legislativas de 2010 (incluso con un avance del sector más recalcitrante, el Tea Party) y están capitalizando, a través de un discurso anti-gasto estatal, el descontento con Obama por la crisis económica. Por lo tanto, crisis económica + empleo que no levanta + deuda al límite = un festín para los republicanos.

Paul Krugman, desde su blog en la web del New York Times, protesta sobre la “debilidad” de la primaria republicana y concluye: “Sin la todavía terrible situación económica, no tendrían ninguna posibilidad”. Para darle la razón a Krugman, tendríamos que completar que entonces, los principales colaboradores de los republicanos, son los partidarios de Obama.

*Economista

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