
En el
mundo de los negocios, el
riesgo está
omnipresente. Incendios, desastres naturales,
fluctuaciones del tipo de cambio, de la tasa de interés, del clima, etc, etc, etc. Las variables que pueden perjudicar los resultados de una compañía son casi infinitas. Alcanza con la ocurrencia de un solo imponderable para echar a perder hasta el mejor planeamiento estratégico.
En los últimos 20 años se ha desarrollado una enorme cantidad de instrumentos para balancear los riesgos corporativos mediante complejos derivados que involucran tasas de interés, monedas, commodities y una amplia gama de variables.
En un artículo de febrero de 2006, el especialista en
Risk Management de
Wharton,
Neil Doherty, afirma que, desde hace un tiempo, las corporaciones consideran que
el riesgo merece un enfoque estratégico. En el pasado, bastaba con contratar una compañía de seguros. Hoy, el management del riesgo es una extensión del gerenciamiento financiero de las grandes empresas.
Por ejemplo, afirma Doherty, si usted desea evitar el riesgo de la bancarrota, mejor adopte una estrategia financiera centrada en la emisión de acciones en lugar del endeudamiento. En un contexto de crisis, cuando caigan los precios de las acciones, será menos probable que termine en default.
Las estrategias de manejo del riesgo van mucho más allá. Muchas compañías acostumbran cubrirse del riesgo climático mediante
derivados. La industria energética, por ejemplo, suele utilizarlos para reducir su exposición en caso de un invierno inusualmente cálido que derrumbe el precio del gas.
Sin embargo, sostiene el especialista de
Wharton, en algunos casos se ha ido demasiado lejos. Doherty señala el caso de un cervecero neoyorkino que pagó 175.000 dólares por derivados para cubrir 1 millón de dólares en merma de ingresos en caso de que el verano fuera demasiado frío y cayeran las ventas. Pero, de no ocurrir tal evento, el dinero habría sido gastado en vano. Es decir, en algunos casos, se ha llegado a costosas excentricidades.
En las empresas multinacionales, hasta pueden ocurrir incompatibilidades en el manejo del riesgo. Esto ocurre, por ejemplo, cuando la filial del país X se cubre contra un aumento del dólar mientras que la del país Y se cubre contra una posible baja de la misma moneda. En estos casos se genera un costo innecesario.
Estas ineficiencias han llevado a muchas compañías a instituir un
Chief Risk Officer encargado de coordinar todas las medidas de reducción del riesgo de una corporación de modo que no se produzcan costosas incoherencias. Por lo tanto, advierte Doherty, un eficiente manejo del riesgo es mucho más que contratar a una compañía de seguros en caso de que se
incendie la fábrica. En una gran corporación, es necesaria una política coordinada entre distintas secciones. En estos casos, la contratación de un CRO es una medida para coordinar el riesgo y evitar el despilfarro de valiosos recursos.
De la redacción de MATERIABIZ
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