¿Usted creía haberlo visto todo en materia de instrumentos financieros? No se apure. Ahora, los traders de Wall Street se están entusiasmando con una nueva herramienta cuyo nombre formal es "life settlement-backed security". Sin embargo, en los pasillos de la bolsa neoyorkina, son más conocidos bajo el macabro nombre de "bonos de la muerte".
La prestigiosa
BusinessWeek nos acerca una interesante
investigación sobre este nuevo grito (de horror) de los mercados financieros avanzados.
El funcionamiento es muy sencillo. Imagine que usted es titular de un seguro de vida que ha venido pagando desde hace años. Ahora que se avecina su jubilación, usted quiere renunciar a su seguro y disponer del dinero capitalizado. Una opción consiste en revender la póliza a la aseguradora (que, en los Estados Unidos, se la comprará con un importante descuento).
Sin embargo, si usted cumple con ciertas condiciones, también tiene la opción de vender su póliza a un tercero que esté dispuesto a pagar más de lo que le ofrece la aseguradora. Así, el agente seguirá pagando las cuotas y tendrá el derecho de cobrar el seguro cuando usted muera.
Estrictamente hablando, no se trata de un negocio novedoso. Durante los '90, era común que las víctimas de enfermedades terminales vendieran sus pólizas a cambio de dinero fresco para pagar sus tratamientos.
Sin embargo, lo realmente innovador es lo que los agentes financieros están haciendo con los seguros. Prestigiosos bancos de inversión neoyorkinos están "securitizando" las pólizas. En otras palabras, las están utilizando como respaldo para emitir bonos que se comercian en mercados secundarios.
De esta forma, usted puede comprar un activo financiero cuya fecha de maduración llegará cuando el titular muera y la aseguradora pague la póliza. Incluso, en los Estados Unidos, usted puede utilizar estos papeles como garantía para recibir un crédito.
Así, el mercado secundario de los "bonos de la muerte" promete retornos espectaculares en estos tiempos en que los
baby-boomers se acercan a la edad del retiro y tienen incentivos en vender los seguros de vida que han venido pagando por años (de hecho, unos 90 millones de norteamericanos poseen seguros de vida y son potenciales vendedores).
En 2005, este peculiar mercado movió unos 10 mil millones de dólares. Algunas estimaciones sugieren que, hacia fines de 2007, la cifra ya podría alcanzar los 30 mil millones. Y en las próximas décadas, a medida que empiecen a ir cobrándose estos bonos (gracias a la muerte de sus titulares), sus poseedores cobrarán nada menos que unos 160 mil millones.
Y lo cierto es que los grandes agentes financieros no quieren quedar afuera del negocio. Prestigiosos bancos de inversión como Bear Stearns, Deutsche Bank, Lehman Brothers, Merrill Lynch y UBS, todavía con un poco de vergüenza, están comenzando a incursionar en el mercado de los "bonos de la muerte".
De la redacción de MATERIABIZ
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