Gregory Miller dictaba una rutinaria clase sobre cuestiones técnicas de contabilidad corporativa en las aulas de Harvard: "El fraude corporativo de Bausch & Lomb fue descubierto por periodistas especializados en negocios antes que por los sabuesos del gobierno. Los fraudes denunciados por periodistas son muy comunes".
"¿Podría recomendarnos algún paper sobre el asunto?", contestó un estudiante. El profesor guardó silencio durante unos instantes, se rascó la cabeza y cambió bruscamente de tema.
Pero el incidente no fue en vano. Miller dedicó algunos días a rastrear papers sobre el tema. No había ninguno. Así, se propuso ser el primero en estudiar sistemáticamente los vínculos entre corporaciones y periodismo especializado.
Lo más destacado de su investigación fue el gran papel desempeñado por la prensa de negocios en la denuncia de
fraudes contables.
En el artículo
Business Press is a Watchdog that Bites de
Harvard Business School, el profesor Miller señala que en el 29 por ciento de los casos, la prensa especializada descubre los fraudes antes que los sabuesos gubernamentales.
Muchos periodistas pasan años cubriendo las actividades de ciertas empresas. Así, van ganando un profundo conocimiento de la compañía hasta el punto en que llegan a "oler" cuando ocurre algo raro. De esta forma, cuando detectan los primeros rastros de podredumbre, se lanzan a una investigación en profundidad. Sus principales fuentes: "arrepentidos", empleados descontentos y proveedores despechados.
De esta forma, advierte Miller, muchos managers deberían reconsiderar su tradicional desprecio hacia los periodistas de negocios, a quienes acusan de escribir sobre asuntos que no comprenden o simplificar hasta el ridículo realidades complejas.
Quieran o no, señala Miller, la prensa siempre estará allí, mordiendo los talones. Y es un actor mucho más importante de lo que muchos creen. Dos periodistas del Washington Post saltaron a la fama por denunciar el escándalo de Watergate. Pero no sólo el gobierno es víctima del escrutinio periodístico. Las corporaciones también son perseguidas por sabuesos implacables.
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