Por Alejandro Retegui (Universidad Torcuato Di Tella)
El laberinto de leyes, decretos, resoluciones administrativas y sentencias judiciales puede despistar hasta el abogado más avezado. ¿Es posible elaborar un mapa para orientarnos en ese terreno inhóspito para los empresarios? ¿Podemos pensar en una estrategia legal para la compañía? Pero empecemos por lo básico. ¿Qué es una estrategia legal?
Generalmente, por "estrategia legal" nos referimos a un abogado que se prepara para defender un caso, para enfrentar a los tribunales, a la administración pública, o cuando asiste a una compañía en una
negociación.
El letrado define los perfiles del caso en estudio, busca jurisprudencia y doctrina sobre asuntos similares, y encuadra las situaciones que se le presentan bajo ese marco conceptual. Así nace una estrategia para un caso, para un juicio o una negociación.
Pero, ¿qué ocurre cuando se trata de gestionar las distintas relaciones jurídicas que se vinculan con la empresa? ¿Cómo puede un director, un gerente o un empresario aproximarse al mundo jurídico? ¿Qué enfoque utilizar para guiarnos en el laberinto?
El mejor enfoque consiste en analizar la cadena de valor desde una perspectiva legal. Así, la dirección podrá contar con un mapa de las distintas relaciones jurídicas que inciden sobre la empresa.
De hecho, un breve análisis nos enseña que las cuestiones legales están presentes en todas las facetas de las actividades de las empresas:
• La forma de
contratación de los trabajadores (ya sea en relación de dependencia o como autónomos) tiene amplias implicancias en los estatutos legales a aplicar a cada situación.
• La empresa se vincula a través de contratos con sus proveedores de materias primas.
• Para conseguir fondos, una compañía acude a los mercados financieros. Los distintos instrumentos legales para obtener financiamiento poseen distintas consecuencias impositivas.
• La ley también afecta a las relaciones de la empresa con los clientes. Existe legislación acerca de la defensa de los consumidores.
• La distribución de nuestros productos al mercado también exige herramientas legales. Podemos celebrar convenios de distribución, concesión, franquicias, agencia y corresponsalía. Pero también podemos hacerlo mediante formas asociativas y de integración de empresas.
• La relación con otras empresas también puede encararse desde un punto de vista legal. Nuestro rival de hoy puede ser nuestro socio de mañana a través de una
fusión, una adquisición o un joint venture. A la hora de analizar estas posibilidades fijémonos en la legislación de defensa de la competencia.
En definitiva, nuestro recorrido contempla cómo se organiza jurídicamente la empresa y la responsabilidad penal, tributaria, laboral, y civil de los administradores por actos de gestión.
Las reglas de juego del mercado son fijadas por el Estado a través de leyes, decretos, reglamentos administrativos y decisiones burocráticas. Las regulaciones abarcan los tributos, permisos, concesiones, precios y tarifas y condiciones de comercialización. Así por ejemplo, los controles de precios forman parte del poder de policía del Estado que se ha ido incrementado con el intervencionismo estatal en la economía.
Así, el hecho de apreciar la cadena de valor desde sus implicancias legales, puede resultar útil a la dirección de la compañía para hablar con los "cuervos".
Alejandro Retegui, Profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella