
Lord John Browne,
CEO de
British Petroleum (BP), apostó fuerte en 1997 cuando comenzó a reposicionar BP hacia la
"onda verde", incorporando compromisos ambientales dentro de las prioridades estratégicas.
¿Cómo salió la apuesta?
En el corto plazo, la catástrofe. Las acciones se desplomaron. Los stakeholders, furiosos, pedían la cabeza del CEO. Pero a la larga, la nueva orientación rindió sus frutos. En 2004, BP superó en utilidades a ExxonMobile y a la holandesa Shell, convirtiéndose en la energética más rentable del mundo.
Según el artículo
Sharpening Your Business Acumen de
Strategy+business, la virtud de Lord Brown fue su capacidad de ver la
"Big Picture", una visión panorámica del contexto global en que se desenvolvía el negocio energético. Así se explica el triunfo de largo plazo de su apuesta.
Los hombres de negocios exitosos sobresalen por su capacidad para detectar patrones en medio del mar de datos que nos envuelve en el día a día. La visión estratégica consiste, en pocas palabras, en la capacidad de "refundir" la maraña de información en un todo coherente donde puedan vislumbrarse tendencias útiles para orientar los negocios.
Desde luego, son pocos quienes poseen esta cualidad innata. Sin embargo, advierte Charan,
cualquiera puede desarrollar la habilidad para ver la "Big Picture" formulándose una serie de preguntas a la hora de elaborar una estrategia:
1) ¿Qué está pasando en el mundo actualmente?
¿Cuáles son las tendencias globales, más allá de la propia compañía e industria? ¿Qué sectores muestran mayor crecimiento? ¿Bienes de consumo, tecnología, servicios financieros?
2) ¿Qué significa esto para los otros?
Póngase en los zapatos de los competidores. ¿Qué oportunidades y amenazas ven ellos en las actuales tendencias?
3) ¿Qué significa esto para nosotros?
Es hora de focalizar en la propia compañía. ¿Cuáles son las oportunidades y amenazas que se nos presentan en este escenario?
4) ¿Qué ocurrirá primero?
Alcanzar un futuro deseable exige transitar antes por una serie de pasos intermedios. Es necesario identificar los escalones que se usarán para llegar al objetivo.
5) ¿Qué hacer?
Una vez identificado el objetivo final y los pasos intermedios, llega el momento de plasmar los grandes lineamientos en una estrategia precisa. ¿Qué estrategias de marketing, ventas, recursos humanos y finanzas permitirán avanzar hacia la meta? ¿Son estas estrategias compatibles entre sí?
6) ¿Y después?
¡Ahora sí! Es hora de aplicar la estrategia elaborada, sin olvidar los constantes controles que deben efectuarse para asegurarse de que las cosas marchen como estaba previsto.
De la redacción de MATERIABIZ
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