
El artículo
Creating Strategy in an Unknowable Universe de
Harvard Business School nos sitúa en 1987. La industria de las computadoras personales crece a todo vapor. La mayoría de las máquinas corren bajo MS-DOS, el sistema operativo que Bill Gates compró a un programador de Seattle para luego vender la licencia de su uso a IBM. Pero el DOS está en decadencia. Los usuarios se están inclinando por un sistema operativo más amigable gráficamente que permita aprovechar al máximo el potencial de la nueva generación de computadoras. Poderosos competidores se preparan para posicionarse un mercado billonario.
IBM está desarrollando su propia plataforma: la poderosa OS/2. AT&T, Sun Microsystems y Xerox se aliaron para mejorar el sistema Unix. Apple, por su parte, sigue apostando por su modelo
Macintosh. Es un escenario altamente fluctuante e impredecible.
Ahora, póngase en los zapatos de
Bill Gates. Usted tiene tres opciones:
1) Poner todas las fichas en el desarrollo de un nuevo sistema operativo llamado
Windows y competir contra gigantes como
IBM y AT&T.
2) Abandonar el mercado de los sistemas operativos y apostar por nuevos nichos en el desarrollo de aplicaciones menores.
3) Vender la compañía a la competencia.
Muchos creen que Gates eligió la primera opción. Error. El
CEO de Microsoft no puso todas las fichas sobre Windows sino que, ante la incertidumbre,
elaboró una serie de estrategias simultáneas. Gates sabía que
IBM era la principal amenaza. El gigante estaba poniendo toda la carne en el asador para convertirse en líder del mercado de los sistemas operativos de la mano del OS/2. El sistema Unix era también una amenaza (aunque menor que IBM).
¿Cuál fue la respuesta de Bill?
1) Siguió invirtiendo en el desarrollo del
MS-DOS para satisfacer su base actual de clientes.
2) Compró una compañía desarrolladora de
Unix, en caso de que finalmente aquel sistema se impusiera en el mercado.
3) Siguió invirtiendo en el
desarrollo de aplicaciones menores, en caso de que se viera forzado a abandonar el mercado de los sistemas operativos.
4) Realizó una fuerte inversión en el desarrollo de
Windows.
Todos sabemos cómo terminó la historia. Windows fue el gran ganador. Pero la estrategia de Gates no deja de ser notable. En lugar de intentar predecir el futuro y apostar todo por su intuición, diseñó una serie de
planes alternativos de negocios para su empresa. Así, podría esperar la evolución del mercado para decidir por cuál jugarse. Cuando Gates vio que
Unix y OS/2 fracasaban, apostó todo por
Windows y se convirtió en el hombre más rico de la Tierra.
Según el estudio de
Harvard, en ambientes de
negocios fluctuantes, cuando el futuro es impredecible,
mejor reducir el riesgo elaborando planes de negocio para distintos escenarios. El proceso debe tener la flexibilidad suficiente para elegir finalmente qué plan adoptar una vez que el panorama se va despejando. Por lo tanto, advierte el estudio, en lugar de pensar a la estrategia como un plan basado en predicciones del futuro es mejor enfocarla como un portafolio de experimentos.
De la redacción MATERIABIZ
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