Si usted es ejecutivo de una corporación, habrá vivido en carne propia las dificultades de obtener financiamiento interno para emprender nuevos proyectos. Aunque su idea sea revolucionaria, su pedido de fondos tendrá que atravesar por una serie de complejos procesos burocráticos que exasperan hasta al más optimista de los
intraemprendedores.
¿Esto es común a todas las organizaciones? ¿Cómo se determina el gasto? ¿Quién tiene el poder de decisión? ¿Cómo lograr que un proyecto sea aprobado?
Para responder a estos interrogantes, la consultora
McKinsey organizó una
encuesta entre 2.507 directivos de corporaciones multinacionales. Veamos algunas de sus respuestas...
¿En qué gastan las corporaciones?
A pesar de los continuos llamados a la innovación, lo cierto es que esta preocupación no siempre se refleja en el presupuesto corporativo. En promedio, uno de cada cuatro dólares se destina a los gastos corrientes de mantenimiento para asegurar el normal funcionamiento de las áreas existentes. Sólo las compañías más innovadoras dedican más del 25 por ciento de su presupuesto a nuevos proyectos.
¿Cómo se decide la asignación de recursos a nuevos proyectos?
Siete de cada diez ejecutivos señalaron que el principal criterio para asignar el gasto era la performance pasadas de las distintas unidades de negocios. Las unidades históricamente más exitosas gozaban de mayor confianza a la hora de recibir fondos para encarar nuevos proyectos.
¿Quién decide el gasto?
A pesar de la gran publicidad que, en los últimos años, recibieron el
empowerment y la descentralización de la toma de decisiones, en los hechos, el CEO sigue teniendo un enorme peso sobre la asignación del presupuesto.
Los procesos decisorios siguen altamente centralizados. Un 40 por ciento de los ejecutivos declaró que, en última instancia, las decisiones presupuestarias son tomadas por una o dos personas.
¿Cuál es el retorno esperado necesario para conseguir fondos?
Si usted tiene pensado pedir fondos para un nuevo proyecto, necesitará presentar un informe con el retorno esperado de la inversión. Ahora bien, ¿cuál debe ser el retorno mínimo para que el proyecto sea aprobado?
Desde luego, la cifra varía según las empresas. Sin embargo, en promedio, los ejecutivos contestaron que, para aspirar a la aprobación, el retorno esperado no debería ser inferior al 17 por ciento.
Y, desde luego, a medida que los ejecutivos van ganando experiencia en la organización, van comprendiendo cuál es el retorno que sus jefes esperan a la hora de aprobar proyectos. Y así se generan incentivos para la manipulación de la información.
Utilizando algunos supuestos favorables para la estimación de las tasas de descuento (y otras vivezas
estadísticas), cualquiera puede "ajustar" el retorno esperado para que supere el umbral mínimo.
La omnipresente política corporativa...
Finalmente, existe un factor muchas veces pasado por alto aunque absolutamente fundamental a la hora de obtener financiamiento: la política interna.
Más allá de la parafernalia de indicadores económicos y financieros que aparecen en los proyectos de inversión, lo cierto es que buena parte del presupuesto sigue asignándose arbitrariamente en función de las
redes de relaciones entre ejecutivos.
Más del 60 por ciento de los encuestados declaró que es común la formación de alianzas entre los líderes de algunas unidades de negocios y senior managers que actúan como los "protectores" de la unidad, a la que intentan favorecer a la hora de asignar el presupuesto. En muchas organizaciones, conseguir uno de estos "padrinos" se vuelve fundamental para obtener fondos.
En definitiva, señala la investigación de McKinsey, si usted está cansado de que le rechacen sistemáticamente sus iniciativas, pregúntese a quién conoce dentro de la organización. Si bien, en los últimos años, las empresas han adoptado procesos formales para asignar con la máxima eficiencia su presupuesto, las redes de contactos siguen siendo fundamentales a la hora de conseguir dinero fresco para nuevos proyectos.
De la redacción de MATERIABIZ
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