Si usted trabaja en IT, seguramente deteste la fase de prueba de las aplicaciones. Desarrollar software es, en parte, un desafío creativo. Pero testearlo es una
actividad tediosa e insoportablemente repetitiva.
Aquí, usted tiene dos posibles soluciones.
La primera, reducir al mínimo los tiempos de prueba. Aunque, por supuesto, esta alternativa implica serios riesgos.
Inevitablemente, a los pocos días, usted recibirá el llamado de un
cliente enardecido: "¡Usted es un sinvergüenza! ¡El programa está repleto de errores!"
Una segunda alternativa, consiste en contratar a una persona con especial habilidad para el testeo de software, una persona que pueda hacerlo bien y rápido, una persona de gran inteligencia analítica, altísima capacidad de concentración, habilidad para detectar patrones, obsesión por los detalles e inagotable paciencia.
¿Adónde encontrar un empleado de estas características?
Generalmente, todas estas aptitudes están presentes en personas autistas.
Así, un
artículo de
Harvard Business School nos acerca el caso de la compañía danesa Specialisterne que encontró un lucrativo negocio testeando software desarrollado por grandes empresas tecnológicas.
Y la clave de su modelo de negocio radica en la captación de los mejores talentos para esta actividad: programadores autistas.
Para los clientes (como
Oracle y
Microsoft), el servicio genera un enorme valor.
Tercerizando las tediosas tareas de testeo, pueden concentrar toda la energía de sus programadores en tareas creativas como el desarrollo de nuevas aplicaciones.
Mientras tanto, gracias a su ultra eficiente equipo de testers autistas, Specialisterne les garantiza que los programas saldrán al mercado sin fallas.
De esta forma, el caso de esta compañía danesa cuestiona los difusos límites de lo que se entiende por "discapacidad".
Si bien, por las características de su enfermedad, los autistas suelen no estar capacitados para puestos de
liderazgo, pueden ser enormemente más eficaces que el resto para actividades como el testeo de software.
En definitiva, este artículo de Harvard nos acerca el caso de una empresa que favorece la igualdad de oportunidades, no sólo por cuestiones de responsabilidad social sino porque es bueno para el negocio.
Y usted, ¿alguna vez averiguó si podría compatibilizar ambos aspectos en su rubro de actividad?
Si nunca lo hizo, tal vez esté desaprovechando una fantástica oportunidad. Al fin y al cabo, entre las personas que usted típicamente descartaría, puede haber algunas con una expertise ultra específica para desempeñarse en ciertos procesos críticos.
De la redacción de MATERIABIZ
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